Desde mañana cambia una de las partes más frustrantes de comprar por internet: cancelar ya no podrá ser un laberinto

Compra Online

La UE se ha puesto seria con las tiendas que no nos dejan devolver productos fácilmente. A partir del 19 de junio, la cosa va a cambiar (y mucho). 

Daniel Vega

Editor

A partir del 19 de junio, las tiendas online que operen en la Unión Europea tendrán que revisar una parte clave de su proceso de venta: no basta con que comprar sea rápido, también habrá que facilitar que el consumidor pueda echarse atrás cuando tenga derecho a hacerlo.

La medida no cambia la base del derecho de desistimiento, que ya permite cancelar determinados contratos a distancia sin justificar la decisión dentro del plazo legal. Lo que sí cambia es la forma de ejercerlo: la vía digital tendrá que estar mucho más a la vista y no podrá convertirse en una búsqueda interminable entre condiciones legales, correos de contacto o formularios poco claros, es decir, que tendrá que aparecer delante de nuestras pantallas de una forma clara y directa.

El comercio online tendrá que poner más fácil el desistimiento

La novedad llega con la Directiva (UE) 2023/2673, que introduce la obligación de ofrecer una función específica de desistimiento cuando el contrato se haya celebrado a través de una web, una aplicación o cualquier otra interfaz online. En la práctica, el mismo entorno que permite contratar también tendrá que permitir cancelar dentro del plazo reconocido por la ley.

Esta función deberá estar disponible durante todo el periodo de desistimiento, ser claramente visible y resultar fácil de localizar. La norma busca evitar situaciones en las que el consumidor pueda comprar en pocos pasos, pero tenga que llamar por teléfono, rebuscar en apartados legales o descargar una aplicación distinta para poder iniciar la cancelación.

El sistema tendrá que identificarse con una fórmula clara, como “desistir del contrato aquí” u otra expresión equivalente. Además, deberá pedir una confirmación para evitar errores y, una vez completado el proceso, el comercio tendrá que remitir un acuse de recibo en un soporte duradero, normalmente por correo electrónico.

La obligación puede afectar a compras de productos físicos, contratación de servicios, suscripciones, contenidos digitales o incluso servicios financieros, siempre que exista derecho de desistimiento en ese caso concreto. Es decir, no se limita a devolver un móvil, un electrodoméstico o un pedido de ropa, sino que se extiende a buena parte de la contratación digital.

El plazo seguirá siendo de 14 días, aunque no en todos los casos

En España, el plazo general sigue siendo de 14 días naturales para desistir de una compra o contrato celebrado a distancia, aunque hay excepciones. Quedan fuera, entre otros supuestos, productos personalizados, bienes que puedan caducar rápidamente, artículos desprecintados que no puedan devolverse por motivos de higiene o determinados servicios ya ejecutados con consentimiento expreso del consumidor.

El cambio, por tanto, no convierte cualquier compra online en cancelable sin límites, pero sí obliga a que un derecho ya reconocido sea más sencillo de ejercer. Para el comercio electrónico supone una adaptación técnica y legal importante; para el consumidor, una forma más directa de dejar constancia de su decisión sin depender de procesos poco transparentes. 

Vía | Xataka Móvil

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