Toda la TDT y hasta videojuegos: así he dado una segunda vida a mi tele sin antena
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Toda la TDT y hasta videojuegos: así he dado una segunda vida a mi tele sin antena

En mi pueblo tengo un televisor que, en su día, fue la reina de la fiesta. Uno de los primeros modelos en incorporar tecnología 3D, una bomba para ver 'Avatar' con amigos o para presumir con aquellos primeros juego-experimentos de PlayStation 3. Pero los tiempos cambian y ahora mi tele, sin antena, era un monolito inútil.

Porque hay un problema. A toda historia le llega su conflicto: mi antiguo perro se comió el cable de antena. Lo partió en dos y arrancó parte del recorrido. Ahora solo tengo una parabólica vetusta llena de polvo que no recepcionada nada. Entretanto he probado con modelos portátiles, aquellas que pueden incluso pegarse a la pared y recoger cierta señal y funcionar de manera análoga. Propuestas intermedias bastante baratas de resultados nefastos. Hasta que he dado con la solución.

Soluciones sencillas para problemas sencillos

Así bien, cada vez que mis suegros o los abuelos vienen de visita y me dicen cosas como "ponme la ruleta", "¿dónde se puede ver lo de los viajeros?" o "¿tú no tienes aquí las noticias?", mi respuesta suele ser un encogerme de hombros y frustrarme.

Os quiero contar un secreto. Una confesión, en realidad: no todos los que escribimos de tecnología somos tan techies como parece. A veces tenemos que recurrir a soluciones más prosaicas y menos ingeniosas. Al fin y al cabo, esa es la meta final de toda tecnología: servir de conjunto de técnicas o servicios que simplifiquen algo complejo. La tecnología nos pone a todos en nuestro lugar, la del usuario que espera algo.

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Tendemos a lanzar sentencias grandilocuentes del tipo "cómo convertir una caja tonta en una SmartTV". Pero no, mi vieja tele de tonta no tiene nada, amigos. Pero claro, sin antena no hay tele y sin tele parece una pantalla estéril, totalmente dependiente del WiFi —un WiFi rural del que podríamos hablar en otra ocasión—.

Al contrario, tiene un montón de servicios de Internet y una resolución 1080p, modo Filmmaker y escaparate de pelis, tiene entrada de euroconector pero también 2 puertos HDMI 2.0 y un rendimiento en pico de brillo que ya quisieran muchas LCD actuales. No presume de HDR porque no hay ninguna etiqueta que lo indique.

Sin antena pero con todo el TDT

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Resulta que la solución estaba frente a mí. ¿TDT? Lo tenía delante y no me había percatado: un Xiaomi Mi TV Stick, un aparato que no llega ni a 30 euros, resolvería la papeleta al momento.

Tal vez pienses, ¿y por qué no, para eso, un Chromecast, que es aún más barato? La realidad es otra: no me servía un Chromecast porque, en esencia, sigo dependiendo de un teléfono móvil para ejecutar las apps. Mi objetivo era la independencia total.

Configurar Stick

Sí, dependiendo de una conexión WiFi, pero pudiendo controlar la tele con mando a distancia como se haría con cualquier otra tele, de forma orgánica. Mis suegros lo agradecerían. Porque el mando a distancia del Xiaomi Mi TV Stick también es compatible con el asistente de Google, así que buscar pedir películas y series pidiéndoselas al Stick y no a mí.

Así que a ello que me puse: recibí el Mi Stick en apenas 24 horas y comencé a configurarlo mediante Google Home. Un proceso rápido e indoloro que promete ahorrarme muchos quebraderos de cabeza. Fui corriendo a buscar dos pilas AAA —no, Xiaomi no las incluye— y a conectar el aparato de marras.

Siguiente paso: actualizar hasta tenerlo todo afinado

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El siguiente paso reside en saber elegir qué aplicaciones son sencillas para utilizar. Usabiliad ante todo. En este particular la oferta depende del las necesidades. Nosotros optamos por dos, TDTChannels y Tivify.

Ambas cuentan con algún anuncio al arranque, soportable, pero una interfaz sencilla de "mantener pulsado" y elegir entre decenas de canales, sin muchas florituras. Además, si algo falla siempre puedo acudir al 'Modo Desarrollador' del propio Xiaomi Mi TV Stick, que se comporta como la capa de Android de cualquier SmartTV.

Y aquí reside la virtud de este sencillo stick: aunque no dispone de mucho espacio, siempre puedes acudir a los 'Ajustes' y borrar, actualizar o gestionar cualquier app entrando en Google Play, como si estuviera mirándolo desde mi cuenta desde el móvil.

En apenas veinte minutos ya tenía todas las aplicaciones actualizadas desde mi cuenta y borradas todas aquellas que no me interesaban. Tan acostumbrado a soluciones más ambiciosas no imaginaba que un Xiaomi Mi TV Stick me salvara de un aburrimiento de muerte durante este verano.

Sí, ahora mis suegros pueden ver "la ruleta", pero también otros 240 canales gratuitos gracias a MiTV+, por si les da por seguir la pista a unas apuestas, unos leones marinos, un banda de k-pop o se hacen fans de alguna serie de animación clásica como 'Detective Conan'. A tiempo están, porque ya no se mueren de aburrimiento esperando a que les elija alguna película. Ellos solitos se apañan.

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