No os lo vamos a negar, y es que desde que Xiaomi vende aires acondicionados en España nos hemos obsesionado con el mantenimiento de este tipo de productos para que duren lo máximo posible. Y tiene bastante sentido: no basta con que el equipo siga encendiendo y expulsando aire frío, sino que también interesa que conserve su rendimiento, no dispare el consumo y mantenga una buena calidad del aire con el paso de los años.
El problema es que solemos reducir todo ese mantenimiento a sacar los filtros, eliminar el polvo y volver a colocarlos en su sitio. Es una tarea necesaria, especialmente después de varios meses sin utilizar el aparato, pero un técnico de climatización de SIT Granollers ha recordado que una limpieza completa debería llegar mucho más lejos y centrarse también en zonas que normalmente permanecen ocultas.
Limpiar los filtros es solo la parte más sencilla
Los filtros se encargan de retener buena parte del polvo y las partículas antes de que lleguen al interior del equipo, y dejarlos obstruidos limita el caudal de aire, obliga al sistema a trabajar durante más tiempo y puede elevar su consumo. Aun así, su limpieza no elimina la suciedad que termina acumulándose después de esa primera barrera.
Una de las piezas que más conviene vigilar es la batería del evaporador, la superficie fría que absorbe el calor del aire de la habitación. Durante el funcionamiento se forma condensación sobre ella, por lo que la combinación de humedad y suciedad puede favorecer la aparición de contaminación biológica si no existe un drenaje correcto o se descuida su mantenimiento.
Junto a esta batería se encuentra la turbina, un rodillo alargado que recoge el aire y lo impulsa hacia el exterior del split. Cuando sus numerosas aspas se cubren de polvo, el aparato puede perder fuerza de soplado, repartir peor el aire frío e incluso generar el habitual olor a humedad al arrancar. Los fabricantes incluyen precisamente la inspección del evaporador y del conjunto del ventilador entre las tareas de mantenimiento periódico.
Estas piezas no suelen ser tan accesibles como los filtros y una manipulación incorrecta puede dañar las aletas de la batería, el desagüe o los componentes eléctricos. Por este motivo, cuando existe mucha suciedad, malos olores persistentes, agua acumulada o una bajada evidente del rendimiento, lo más prudente es recurrir a una limpieza profesional con productos compatibles con el equipo, en lugar de aplicar directamente cualquier desinfectante doméstico.
La unidad exterior también necesita respirar
La revisión debería extenderse a la máquina instalada en la fachada, la terraza o el balcón. En ella se encuentran elementos fundamentales como el compresor y la batería del condensador, encargada de expulsar al exterior el calor recogido dentro de casa. Las hojas, el polvo y otros residuos pueden bloquear el paso del aire, dificultar esa evacuación de calor y obligar al sistema a funcionar con un esfuerzo mayor.
Una puesta a punto completa también permite comprobar el drenaje de la condensación, las conexiones eléctricas, el estado de las válvulas y el consumo de las dos unidades. De esta forma pueden detectarse pequeñas anomalías antes de que terminen en una avería más cara, una pérdida de capacidad para enfriar o un incremento de la factura eléctrica. Limpiar los filtros sigue siendo importante, pero únicamente representa el primer paso de un mantenimiento bien hecho.
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