Durante bastante tiempo hemos vivido una situación casi ideal en el mercado del smartphone. Cada año veíamos móviles mejor equipados, con más almacenamiento, mejores pantallas y precios que, sin ser baratos, seguían teniendo cierto sentido, especialmente en esa gama media-alta que ofrecía prácticamente lo mismo que un flagship sin obligarte a rascarte el bolsillo más de la cuenta, pero parece que las últimas tendencias van a hacer que esto pueda cambiar próximamente.
El problema es que ese equilibrio empieza a romperse y no por una sola razón, sino por una combinación de factores que está poniendo contra las cuerdas a los fabricantes. Y lo peor es que, como suele pasar, la solución no pinta nada bien para el usuario: o se recorta en pantalla u otros elementos de hardware, o se paga bastante más por el mismo móvil, aquí no hay solución mágica ni término medio que nos pueda salvar de una consecuencia casi inevitable a día de hoy.
Memoria disparada, pantallas en la cuerda floja
Según un informe reciente de Omdia, en 2026 veremos algo que no ocurría desde hace años: una caída en los envíos de paneles AMOLED para smartphones. No es que la tecnología haya dejado de interesar, sino que directamente muchas marcas están reduciendo pedidos porque ya no pueden asumir ciertos costes sin subir precios, o al menos para que sobre el papel los teléfonos sigan pareciendo los mismos a pesar de que en la realidad no va a ser así.
Datos de envíos de paneles AMOLED por Omdia
El motivo principal está en la memoria. Tanto la RAM como el almacenamiento se han encarecido a tal punto que, en muchos modelos, su coste ya iguala o incluso supera al de la pantalla algo que, irremediablemente, va a obligar a tomar decisiones incómodas: mantener una buena cantidad de memoria y recortar en calidad de panel, o apostar por una pantalla más avanzada sacrificando almacenamiento. Tenerlo todo empieza a ser un lujo que no está al alcance de todas las gamas.
A todo esto se suma un contexto económico nada favorable. Tensiones geopolíticas, un dólar fuerte y una mayor inversión en materias primas tecnológicas están empujando los precios hacia arriba pero, ¿qué significa esto en la práctica? Que veremos más móviles con paneles AMOLED de generaciones anteriores, LTPO reservados para los modelos más caros y configuraciones donde 256 GB se convierten en el tope razonable, dejando los 512 GB o 1 TB como algo casi exclusivo de la gama alta pura.
Con este panorama, no suena descabellado pensar que mantener un móvil bien equipado durante más tiempo será la mejor jugada, y es que todo indica que renovar en 2026 para conseguir algo equivalente a lo que hoy ya tenemos podría salir bastante más caro. En definitiva, soñar sigue siendo gratis, pero todo apunta a que la época de pantallas top y memoria generosa a precios ajustados va llegando a su fin, por lo menos a corto y medio plazo.
Vía | ITHome
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