Que un robot sea capaz de lucirse durante unos minutos en una demostración no significa que esté preparado para trabajar de verdad, y esa es precisamente la frontera que Xiaomi lleva meses intentando cruzar con su robot humanoide en la fábrica de coches, donde ya había llegado a un 98 % de acierto colocando tuercas, a solo un paso del trabajo manual. Lo que ha contado ahora va bastante más allá, y la verdad es que no esperábamos verlo tan pronto.
Y es que la compañía ha aprovechado la inauguración de la Conferencia Mundial de Internet, que se celebra estos días en Wuzhen (China), para anunciar que su nueva generación de robots ya ha completado una jornada de 8 horas en una línea de producción real, además de una prueba en una vivienda con más de 50 tareas encadenadas, dos hitos que le han servido para llevarse sus dos primeros premios en este evento y que merece la pena repasar uno por uno.
Ocho horas seguidas en la fábrica y media hora ordenando una casa
El primer avance llega desde el taller de montaje final de la fábrica de coches, donde el robot se encarga de clasificar las tapas laterales de la consola central y dejarlas en su sitio, y según Xiaomi ha aguantado 8 horas de trabajo estable, lo que cubre toda la producción diaria de ese puesto. Para hacernos una idea del salto, en marzo aguantaba tres horas seguidas colocando tuercas, y ahora además corrige sus propios fallos sobre la marcha y se coordina con los sistemas de la línea.
El segundo escenario es todavía más complicado, porque una casa no es un entorno tan ordenado como una fábrica y cada habitación es distinta. Xiaomi ha probado sus robots en uno de los pisos que tiene para sus empleados jóvenes, donde han completado más de 30 minutos seguidos de trabajo en 3 habitaciones y con más de 50 tareas, como ordenar objetos, recoger la basura, clasificar cosas y devolverlas a su sitio o revisar las estancias, todo ello en una fase que la propia compañía define como de pruebas reales.
Dos premios y un cerebro que funciona con una tarjeta gráfica de consumo
Detrás de estos avances están los modelos de inteligencia artificial que Xiaomi ha desarrollado para sus robots. Uno es el Xiaomi-Robotics-0, que combina visión, lenguaje y acción y que funciona con una tarjeta gráfica de consumo y responde en solo 80 milisegundos, mientras que su hermano, el Xiaomi-Robotics-1, se ha entrenado con 100.000 horas de movimientos reales y en julio se colocó primero en dos de las clasificaciones más seguidas del sector, RoboCasa 365 y RoboDojo.
Precisamente por ese trabajo, Xiaomi ha recibido en la ceremonia de apertura el premio a la Contribución Destacada en la categoría de innovación, mientras que la tecnología de base de sus robots se ha llevado el premio a la Tecnología Líder, y es la primera vez que la compañía consigue los dos galardones de esta conferencia a la vez, algo que llega justo cuando la marca está intentando demostrar que su apuesta por la robótica va mucho más allá de un prototipo para las fotos.
Y lo cierto es que dinero no le falta para conseguirlo, porque entre 2021 y 2025 Xiaomi invirtió en investigación y desarrollo 105.500 millones de yuanes, unos 12.700 millones de euros al cambio, y en los próximos cinco años quiere destinar más de 200.000 millones de yuanes, unos 24.200 millones de euros, sobre todo a modelos de IA, robots y fabricación inteligente. Con robots que ya cubren un turno completo y empiezan a defenderse en casa, la pregunta ya no es si Xiaomi los pondrá a trabajar, sino cuánto tardaremos en verlos fuera de sus propias instalaciones.
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