Que el móvil muestre el símbolo del 5G no significa que vaya a descargar archivos a velocidades espectaculares. Ese indicador confirma que el teléfono está utilizando algún componente de una red de quinta generación, pero no informa de la frecuencia empleada, del espectro disponible ni de la cantidad de usuarios conectados a la misma antena.
Por eso, dos móviles con 5G pueden ofrecer resultados completamente diferentes dependiendo del lugar y del momento. La distancia hasta la estación base, los edificios que rodean al usuario, la congestión de la celda y la configuración elegida por cada operador siguen condicionando la conexión tanto como la propia tecnología.
La velocidad del 5G depende de la frecuencia que encuentre el móvil
Europa identificó inicialmente tres grandes bandas para desplegar el 5G: 700 MHz, 3,4-3,8 GHz y 26 GHz. En España, las dos primeras son las que tienen una mayor presencia en las redes móviles actuales, mientras que los 3,5 GHz fueron la base de las primeras ofertas comerciales lanzadas por los operadores.
La banda de 700 MHz se utiliza principalmente para extender la señal. Sus frecuencias recorren distancias mayores y se comportan mejor al atravesar edificios, por lo que permiten llevar el 5G a pequeñas localidades, carreteras, zonas rurales y espacios interiores sin instalar tantas estaciones base, por lo que la importancia para ampliar la cobertura más allá de las grandes ciudades es total.
Esa ventaja tiene una contrapartida: el espacio radioeléctrico disponible es más limitado que en las bandas intermedias. El 5G puede aprovecharlo con mayor eficiencia, pero no puede multiplicar por sí solo la capacidad de una frecuencia estrecha. Si además la antena está congestionada, el resultado puede quedar muy cerca del obtenido con una buena conexión 4G.
Tener cobertura 5G tampoco garantiza utilizar una red completamente nueva
Los 3,5 GHz permiten emplear canales más amplios y atender a una mayor cantidad de tráfico, de modo que es en esta banda donde normalmente aparecen las velocidades que más se alejan del 4G. Su menor alcance y su peor penetración en interiores, sin embargo, obligan a desplegar una red más densa y hacen que su disponibilidad varíe incluso entre calles de una misma ciudad.
También influye la arquitectura utilizada por el operador. El 5G NSA combina el acceso radio 5G con elementos de la infraestructura 4G, mientras que el 5G SA incorpora un núcleo específico y permite desarrollar funciones como la gestión avanzada de servicios y el network slicing. Las especificaciones de ETSI contemplan la coexistencia y administración de ambos escenarios.
Por tanto, ese 5G que apenas mejora un test de velocidad no es necesariamente falso ni indica que el teléfono funcione mal. Puede estar priorizando cobertura frente a capacidad o compartiendo pocos recursos entre demasiados usuarios. El icono solamente revela el tipo de acceso disponible; para conocer el rendimiento real todavía hay que comprobar la banda, la señal y la carga que soporta la antena.
Vía | Xataka Móvil
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