Xiaomi ya no está en esa fase en la que su división de coches vive sólo del “efecto wow” una vez se lanzan los modelos. Después del golpe sobre la mesa que supuso el SU7 y del enorme arranque del YU7, la marca ha entrado en una etapa bastante más delicada: demostrar que puede mantener el ritmo de ventas, ampliar catálogo y, al mismo tiempo, empezar a reducir unas pérdidas que siguen siendo importantes.
En ese contexto se entiende mejor la última polémica alrededor del Xiaomi YU7. Lei Jun, CEO y fundador de Xiaomi, comentó recientemente que algunas unidades del SUV podían entregarse casi al momento, algo que en redes chinas se interpretó como una señal de enfriamiento de la demanda. La lectura rápida era sencilla: si hay coches disponibles, quizás ya no se venden tan bien.
El YU7 tiene unidades listas, pero no necesariamente por falta de demanda
Según la información publicada en China, esas unidades de entrega rápida proceden sobre todo de pedidos cancelados, operaciones marcadas como anómalas o compradores que finalmente no pudieron completar la entrega. Xiaomi también cuenta con una categoría separada para coches prácticamente nuevos que sufrieron daños menores durante el transporte, siempre con la reparación y el historial comunicados antes de la compra.
Además, no es la primera vez que ocurre algo así. En mayo ya se habló de unidades del YU7 disponibles en apenas unas horas, después de que los plazos iniciales llegasen a moverse entre las 33 y las 56 semanas según la versión. La compañía lo vinculó entonces a una mejora de la capacidad de producción y a vehículos ya fabricados, no a un problema general de pedidos.
Lo que no cabe duda que sí que ha cambiado es el ritmo de ventas del modelo tras la euforia inicial. El YU7 llegó a vender 37.869 unidades en enero de 2026, pero bajó a 20.196 en febrero, 13.558 en marzo y 9.876 en abril. Es una caída notable, aunque también encaja con una normalización después de un lanzamiento especialmente fuerte, más aún en un mercado chino donde los eléctricos compiten con una agresividad enorme.
En abril, la división alcanzó 36.702 vehículos vendidos en China y en mayo volvió a superar las 30.000 entregas, con el SU7 ganando peso y nuevas versiones del YU7 para intentar cubrir más perfiles de cliente. Entre ellas, como bien sabéis, está el YU7 GT, el último modelo que ha llegado al catálogo de Xiaomi que, si bien no promete unas cifras de ventas espectaculares, sí que es un escaparate brutal para la compañía.
La siguiente pieza importante podría estar fuera del coche eléctrico puro, y es que varios informes apuntan al programa interno Kunlun, una nueva familia de SUV de autonomía extendida que combinaría propulsión eléctrica con un generador de gasolina. La idea sería llegar a familias y conductores menos obsesionados con las prestaciones, pero más preocupados por la autonomía y por la disponibilidad de cargadores rápidos.
Con todo ello sobre la mesa, el objetivo de Xiaomi es el de entregar 550.000 coches en 2026. La marca ha cerrado los cinco primeros meses del año en el entorno de las 140.000-150.000 unidades, así que necesita acelerar si quiere cumplir su hoja de ruta, y lo tiene que hacer mientras su negocio de automoción sigue bajo presión: en el primer trimestre, las pérdidas rondaron los 5.600 dólares por vehículo, una cifra que explica por qué ampliar producción y catálogo se ha convertido en algo tan urgente.
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